Madrid y cafés

madrid 13 comentarios »

Una tarde nublada de marzo es un momento perfecto, como cualquier otro, para perderse por las callejuelas inmundas del centro de Madrid en buena compañía. Esos paseos suelen acabar en algún nuevo descubrimiento, como una tetería donde en vez de mesas y sillas hay camas, o esa cafetería de sólo seis mesas en la que te puedes tomar un capuccino con Leonor Watling escribiendo en una vieja libreta a tu lado (por cierto, Belén y yo coincidimos en que es muchísimo más guapa que en las películas).

Esta ciudad es jodida, porque no te la pueden enseñar, ni la puedes conocer por ninguna guía. Esta ciudad la tienes que descubrir tú, andando sus calles, respirando sus humos, observando a su gente. Después de tanto tiempo, ahora es cuando me doy cuenta de eso, así que supongo que es normal que la gente que vive aquí dos o tres años acabe harto. Yo también lo estoy, pero no la culpo.

Ahora que estoy en un momento de mi vida en el que todo me parece viejo, que todo es prescindible, que todo me sobra, me doy cuenta de que aunque termine marchándome de aquí nunca será por esta ciudad en sí, sino por lo que me he convertido yo respirando en ella.

WP Theme by N.Design Studio
Entradas RSS Comentarios RSS Log in