Así es una cena de navidad típica en otro universo, donde se celebra el nacimiento de Isaac Newton, el 25 de diciembre de 1642.
Lo primero que se hace es colocar el Woolsthorpe (lugar de nacimiento del señor Newton) en un lugar bien visible. El Woolsthorpe es básicamente una réplica de un típico cottage inglés del siglo XVII, en el que se elimina la fachada para poder colocar dentro las figuritas. En su interior se colocan cuatro figuras humanas llevando sobre sus hombros una cuna en la que se ubica al niño Isaac. Las cuatro figuras corresponden a Galileo, Copérnico, Brahe y Kepler. Esta tradición se basa en la archiconocida cita atribuida a Newton en correspondencia con Robert Hooke.
“Si he logrado ver más lejos ha sido porque he subido a hombros de gigantes”
En lo alto de la casita se pone un cometa. En este caso no tiene nada que ver con la estrella que guió a los reyes magos hasta el portal, es simplemente una representación del conocido cometa Halley, y se situa en escena como homenaje a Edmon Halley, amigo personal de Newton a quien debemos la publicación del Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica. Fue él quien reconoció la periodicidad del cometa que hoy en día lleva su nombre.
Junto a la casa, el infalible manzano de la leyenda. Bajo él se colocan tres figuritas malhumoradas en actitud de lanzar manzanas hacia el recién nacido. Estos tres anti-reyes son Leibniz, Hooke y Huygens, conocidos por sus disputas científicas con el famoso inglés.
Sobre la mesa, los comensales comparten típicos alimentos de granja (carne, verduras y fruta) en honor a la infancia de nuestro homenajeado. El plato estrella es el ave de corral rellena de manzana (ganso de Lincolnshire para los pudientes). En efecto Newton estuvo a punto de ser granjero, menos mal que finalmente su tío el reverendo William Ayscough convenció a su madre para que fuera al Trinity College de Cambridge (lugar en el que él había estudiado). ¿Y qué mejor muestra de aprecio al Trinity que no creer en el dogma de la santísima trinidad? Así era Newton, un demonio que – curiosamente – tampoco creía en la existencia de Satán.
En este peculiar mundo agnóstico, los turrones se cortan en forma de prisma y las figuritas de mazapán imitan a un telescopio refractor. Como recordaréis, el prisma sirvió a Newton para demostrar la naturaleza corpuscular de la luz, y también fue Newton quien realizó esta mejora sobre el diseño de telescopio de Galileo para eliminar la aberración cromática.
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