La única carta

egocentrismo 2 comentarios »

Nunca es fácil esto de la vida. Puedes preguntarle a cualquiera, casi todo el mundo se queja de algo. Yo siempre he pensado que el secreto de la felicidad es muy sencillo: estar a gusto con las cartas que tienes. Porque son muy pocos los que tienen la oportunidad de pedir otras, de darse mus. La mayoría tenemos que apechugar o simplemente no ir. Y tirar las cartas.

Y yo estoy a punto de hacer esto último. No puedo quejarme mucho de mis cartas, pero llega un momento en el que notas que todos a tu alrededor las tienen mejores. Que las tuyas, sin ser malas, no te sirven para lo que quieres. Odio mis cartas. Al principio, cuando los años empiezan a contar, sospechas que quizá no sean tan buenas como pensabas. Pero cuando cada detalle de tu vida está justo al revés, entonces te das cuenta de que o tenías malas cartas o no sabes jugar.

No puedo seguir jugando, no sin saber las reglas que aparentemente todos conocen menos yo. Y menos con estas cartas. Porque aunque me digan que no puedo quejarme, que “vivo cómodo”, yo sé que no sirven para nada.

Y en el fondo también sé que todo esto son excusas. Pero soy realista, y ese pequeño cambio, aquello que cambiaría mis doses por ases y mis sietes por reyes, no va a ocurrir. Es la desesperanza en sí misma, saber que aunque tenga en mi mano cambiar todas mis cartas, no sería feliz. Porque seguiría sin tenerte a mi lado, y eso, mira que me parece increíble, es la única carta que quiero tener.

Lo que nunca quisiste saber sobre la madurez

egocentrismo Sin comentarios »

Nunca he podido decir que sea una persona madura. Me he resistido durante años a asumir que no podré volver a hacer todo lo que hice en mi adolescencia. Y cuando ha resultado evidente que ya no soy un crío, cuando tengo un contrato fijo en una empresa, y un coche y mil recibos que pagar, he seguido simulando que mi mente no piensa como un adulto. He seguido comportándome como hace diez años con la esperanza de cambiar la realidad.

Y ahora sé, que uno no se hace mayor cuando se queda calvo, o le sale tripa, o tiene un hijo o una hipoteca. No asumes que eres un adulto, aunque ya no puedas ir a ese garito donde tantas noches has pasado, ese sitio que ya ni existe. Ni si quiera cuando el amor de tu adolescencia se casa con otro y tú sorprendentemente lo asumes sin más. Te sigues negando a ti mismo la evidencia, porque tus amigos siguen siendo los mismos, aunque ya no bebáis sin control como antes.

Pero al final pasa. Y uno se hace mayor en ese crudo instante en el que un sábado por la noche no sale, no porque esté enfermo, o rayado. Sino porque sencillamente no tiene a nadie con quien salir. Se da cuenta de la equivocación en la que ha intentado vivir todos estos años y le ahoga pensar en todo lo que ha perdido y en lo poco nuevo que ha conseguido. Cuando la madurez te llega con nocturnidad y sin previo aviso, nadie está preparado, nadie puede dormir tranquilo un sábado por la noche.

Aunque en el fondo sepa que el domingo intentará seguir aparentando lo que ya nunca volverá a ser. A pesar de que cada día que pasa se hacen más evidente las oportunidades perdidas, los días que no volverán. Aunque sea sin resaca y sin nada de lo que arrepentirte de la noche anterior. O sí.

¿Qué está pasando?

egocentrismo, música 4 comentarios »

Increíble que sólo me quede un día con 25 y no haya puesto esta canción aquí.

25 years and my life is still
trying to get up that great big hill of hope
for a destination.
And I realized quickly when I knew I should
that the world was made up of this brotherhood of man,
for whatever that means.
And so I cry sometimes when I’m lying in bed,
just to get it all out what’s in my head.
And I am feeling a little peculiar.
And so I wake in the morning and I step outside,
and I take a deep breath and I get real high,
and I scream at the top of my lungs
WHAT’S GOING ON?

Summer Goodbye

egocentrismo 4 comentarios »

Discutir. No irme a la cama antes de las 2. Montar en tándem. Volver a ir a la biblioteca. Tomar café todos los días. Emborracharme sin motivo. Emborracharme con motivo. Descubrir que sigue gustándome montar en bici. Tomar la mejor cerveza (bajo mi punto de vista). Bañarme en la balsa de agua helada y salirme enseguida porque mi corazón amenaza colapso. Ir en sandalias todos los días, todo el día. Restaurar mi bici de cuando era niño. Pintar paredes de rojo. Merendar un tomate sin sal y de postre un melocotón. Ver estrellas cada noche. Nadar por las calles de mi pueblo. Almorzar. Escuchar a un DJ y a un guitarrista de rock a la vez (y que suene moderadamente bien). Buscar bares abiertos. Reconciliar.

Como decían en aquella peli, todos estos momentos se perderán como lagrimas en la lluvia. Y mira que desde hoy ya estoy intentando no olvidarlos, al menos, hasta el verano que viene. Madrid, hoy es de esos días en que te borraría de los mapas para siempre.

Cerrando etapa

egocentrismo 6 comentarios »

Uf, a ver por donde empiezo, llevo tanto tiempo esperando esto que aún se me hace raro comentar algo al respecto. Y es que el miércoles terminé la carrera, la misma que empecé allá por el 200¿1? y que tantas alegrías y disgustos me ha dado.

Me resistí a escribir con el desenfreno del momento, siempre intento guardar mis emociones en instantes de euforia, mi naturaleza pesimista es lo que provoca. Pero bueno, después de un par de días soy más consciente de lo que significa terminar con ese proyecto fin de carrera que hasta ahora me quitaba mi título de “ingeniero”. Que no es más que un título, no es nada tangible ni práctico, no es nada que me vaya a reportar beneficios económicos (al menos a corto plazo). Pero la gente que tengo alrededor sabe que era una espinita, no, una astillaca que tenía ahí noche y día y me recordaba la poca fuerza de voluntad que a veces tengo.

Así que hablo de cerrar etapa, no sin nostalgia. Porque dejaré de ser oficialmente universitario, mi vínculo termina ahí, y veo difícil embarcarme en seguir ampliando los estudios. Yo, que soy el primero que critica la formación universitaria, ahora me pongo triste al pensar en no volver a estar en la cafetería, en la biblioteca, en el Reina, en el césped (por mucho que los de informática se crean sus dueños).

Y lo más importante que he aprendido en la universidad, y este empujón final ha contribuído a esta especie de conclusión, es que somos capaces de muchísimo más de lo que creemos. Que muchas veces nos acomodamos y nos olvidamos de lo bien que se siente hacer algo por ti mismo. Nos conformamos con lo que tenemos sin ver las maravillas que podemos ver sólo con levantarnos del sofá. Yo no me creía capaz de acabar esto, me ponía obstáculos que no existían y lo que es peor, me menospreciaba a mí mismo. Y ahora me acuerdo de todo eso y me rio, y me gustaría volver y decirle a mi yo de hace 4 años, que no sea imbécil, que él puede con eso y con mucho más.

Y me acuerdo de tí, que este fin de semana estarías compartiendo conmigo una botella de ginebra (sí, al fin me he pasado a la bebida de los auténticos hombres) para celebrarlo. Y estarías comentando en este mismo blog, esta misma entrada pero sin el último párrafo. Porque cada vez que supere un miedo, o un obstáculo absurdo, te seguiré recordando. Y esa botella caerá igualmente, por mi y por ti.

Asking for a Starbucks

egocentrismo, madrid 9 comentarios »

Sorry, do you speak english?

Mmm, a litle bit.

Can you tell me where is a starbucks near here?

Sorry?

Do you know where is a STARBUCKS?

Mmm, I think in Gran Via street… go straight on and when you arrive to a very wide and noisy street, turn right. I’m sure it’s over there, but i can’t tell you exactly.

Ok, thank you! Gracias!

You’re welcome.

(walking with her bag by Preciados street)

(mirada perdida mientras la ve alejarse)

Rojo: chica de veintipocos, con esa cara de europea tan irresistible (piel blanca, pelo rubio, abrigo hasta los pies). Puede que alemana, menos posibilidades de británica. Más que probable Erasmus de segundo cuatrimestre, recorriendo el centro de su nueva ciudad por primera vez. Guapísima como sólo lo exótico puede ser.

Azul: imbécil de veinticinco maldiciéndose por no haberse ofrecido a acompañarla. Serias dudas de poder algún día comportarse como una persona simpática y agradable. Cero posibilidades de que otra europea con cara de ángel vuelva a preguntarle por un Starbucks.

Espontaneidad

egocentrismo 6 comentarios »

Me ocurre de vez en cuando: administrando los comentarios del blog, viendo alguna foto en el tuenti, cuando alguien pronuncia tu nombre, escuchando a nuestros hermanos tocar juntos… Estímulos más o menos lógicos que hacen que súbitamente deje de preocuparme por nada y sólo pueda evocar alguna frase tuya, una expresión, algo que inevitablemente hace que sonría y llore por dentro a la vez. Lo extraordinario y lo maravilloso es cuando me ocurre sin ningún motivo aparente, es entonces cuando me doy cuenta de que esa sensación siempre seguirá dentro de mí, aunque no haya nada más que la induzca.

No quería escribir sobre ti justo ahora, pero esta semana la cantidad de lágrimas espontáneas ha aumentado irremediablemente. Puede que la gente alrededor flipe un poco cuando en una situación de lo más normal, mi expresión cambia durante unos segundos y no presto atención a nada que no sean esos recuerdos furtivos que, como una luz intermitente, están ahí recordándome trocitos de ti. Me da un poco igual, porque en realidad me hacen feliz esos flashes, sirven para ahuyentar los temores del olvido que desde hace un año me asustan periódicamente.

Te juro que me encanta ahogar lágrimas si son por ti.

Relaciones y complejidad

egocentrismo, estudios sociológicos 4 comentarios »

A medida que nos hacemos mayores todo en esta vida se vuelve absurdamente complejo. Por ejemplo, las finanzas. Cuando en tu bolsillo sólo hay 100 pesetas un domingo por la mañana el reparto de gastos está claro: 2 bolsas de fritos/apetinas/jumpers a razón de 5 duros cada una y 10 duros más para chucherías. Ahora tengo que estar pendiente de mil movidas que tienen que ver con la pasta. Con lo que odio yo los bancos, que además de robarnos, sus dueños nos toman por tontos y nos hacen pagarles sus palacios y sus drogas.

Pero lo que más me afecta últimamente es darme cuenta de lo complejo que se vuelve todo en mis relaciones con los demás. Cuando eres pequeño la cosa está clara: tus amigos son tus amigos y ya está. Lo compartes todo con ellos y son amigos para todo, para salir, para ir al colegio, para todo. Luego todo se complica, están los amigos del pueblo, los de la universidad, los del trabajo, los conocidos, los amigos-de-amigos… De alguna forma, la línea que separa a tu gente de confianza de los demás de borra poco a poco, y sí, los que estaban dentro de tu círculo (recordad “Los padres de ella” ) siguen estando dentro, pero los que estaban cerca del borde, a lo mejor ahora no se sabe donde están. Y me desconcierta muchísimo, y muchas veces no sé como sentirme ni como actuar, porque si antes compartía gran parte de mi vida con esas personas, a lo mejor ahora no lo hago y no sé si es mi culpa, si ha pasado “porque sí” o si tengo que hacer algo para evitarlo.

Lo que más me molesta, la verdad, es pensar que soy el único que se lo plantea, que desde el otro lado no ven los cambios que yo veo, porque a lo mejor yo nunca estuve en su círculo, porque los círculos son caprichosos y cada uno tiene un epicentro y puede que el mío esté menguando pero el de los demás ya fuera pequeño. Y empiezo a sospechar que hay personas que ni siquiera tienen un círculo lo suficientemente grande para que quepan ellos mismos y su egoísmo. Y la verdad, a mí siempre me ha hecho sentir mál que no me dejen entrar en un sitio.

Status-quo

egocentrismo 12 comentarios »

Aunque algunos lo sabéis ya, informo que en este curso 2008-2009 el aquí presente se ha liado la manta a la cabeza y se ha puesto con el proyecto fin de carrera (al fin). Es difícil explicar lo que significa esto para mí, porque hace falta conocerme mucho, pero resumiendo, es una espina que me pinchaba la cabrona a todas horas desde que me puse a currar hace ya casi tres años mientras me engañaba a mí mismo diciéndome “ya lo acabaré”.

Cómo soy un poco a-emocional y no demuestro mucho mis emociones más primarias (aunque por alguna razón las malas si las expreso, pero eso es otro tema) me apetecía contar esto aquí. Y también me apetece dar las gracias a todo el mundo que me ha dado la brasa con el tema, aunque no lo parezca, sus palabras siempre sirvieron para motivarme. Y voy a parar, porque parece que haya terminado y ni siquiera lo he empezado, así que los agradecimientos los dejaré para junio, que será cuando definitivamente sea algo en la vida. En fin, que estoy ilusionado con el tema y que esta vez no voy a desilusionar a nadie, empezando por mi mismo.

Y todo este rollo viene porque volver a pasar ratos de aburrimiento frente al ordenador buscando información sobre mi tema del proyecto ha hecho que me entraran ganas de distraerme y cambiar un poco la apariencia del cuartillo éste. Opiniones, errores y palabras de ánimo serán bien recibidas.

PD: información relativa a la migración de IPv4 a IPv6 será igualmente muy bien recibida y puede que incluso gratificada económicamente.

Mediocres

egocentrismo, fobias 8 comentarios »

Odio a la gente mediocre. Odio a esa gente a la que sólo con verla ya sé que sus temas de conversación se limitan a lo último que dijeron las noticias ayer o a las ventajas de tener la hipoteca en tal o cual banco. Les tengo un odio tan irracional que sólo lo explica el miedo que tengo a convertirme en uno de ellos. Tengo tanto miedo a preguntar un lunes en el trabajo “¿qué tal el finde?” o a responder “bien, de tranqui en casita” que lo primero que hago al llegar al curro es ponerme los auriculares con Pink Floyd a tope de volumen.

Me juro a mí mismo que yo tengo algún fin en la vida, que no soy un autómata como ellos. Cada vez que suena mi odiosa melodía de despertador me digo a mí mismo que hoy tengo algo que hacer, que no me levanto porque esa señal me lo indique, que tengo cosas que hacer. Cosas no-mediocres.

Pero hay veces en las que me sorprendo siendo mediocre a propósito. Sin ganas de salir, de emborracharme. Sin ganas de hacer algo que contar el lunes por la mañana para no tener que soltar una de esas odiosas frases, “¿qué tal el finde?” “bien, corto”. Entonces me odio con toda mi alma. En días como hoy me gustaría salir corriendo gritándole a todo el mundo lo mediocre que es, desaparecer.

¿Un mediocre no se plantearía estas gilipolleces, verdad?

WP Theme by N.Design Studio
Entradas RSS Comentarios RSS Log in