Blanco y negro

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En mi casa siempre han anidado las golondrinas. Desde que recuerdo, cada año vienen por decenas al calor del sol manchego. Ahora su llegada es sinónimo de tener que aparcar dos calles más allá para que no decidan marcar mi coche según lo traigo del lavadero. Pero cuando era niño, ver a esos bulliciosos pajarillos rondando significaba que faltaban dos meses justos para las vacaciones. Me gustan las golondrinas, me gustan igual que me gustan las orcas. Sus colores son una declaración de intenciones: les da igual el camuflaje, el blanco y el negro no pasan de moda.

Las pobres imagino que tras tan largo viaje estaban deseando entregarse a lo que habían venido a hacer: reproducirse. Y lo hacían tan frenéticamente que en ocasiones algún polluelo caía de los abarrotados nidos. Yo con mis 8 o 10 años acudía a mi padre (¿a quién si no puede acudir un niño que no sabe qué hacer?) y él cogía al pequeño pajarillo (que con un color marrón-negruzco no era ni la cuarta parte de chulo que sus mayores) y lo lanzaba hacia algún tejado de los bajos. La explicación oficial decía que allí sus madres podrían recogerles y llevarlos de vuelta al nido. Yo siempre he sido un poco toca pelotas, y no me lo terminaba de creer. Pensaba que aún en el hipotético caso de que sus madres les encontraran, difícilmente podrían subir con ellos hasta el alero donde estaba su hogar. Me atormentaba pensar en las golondrinas madres que encontraban a sus hijos entre las tejas y se veían impotentes ante su más que seguro final. Porque ¿cómo dejar a los demás polluelos del nido abandonados mentras alimentaba al del tejado?. Una difícil decisión que casi seguro siempre se saldaba a favor de las acomodadas crías del nido y en contra del intrépido que se asomó más de la cuenta al vacío.

Te acababas acostumbrando a su presencia, hasta que un buen día, te parabas a escuchar y ya no oías las llamadas chirriantes a la hora de la siesta. Y te asomabas por la ventana y no veías esas trayectorias suicidas en busca de alimento esquivando tejados y cables (en ocasiones las veías volar de dos en dos en una coreografía perfecta). Eras consciente, de golpe, que el verano acababa. Y todos los pequeños dramas de polluelos suicidas dejaban de contar, porque ahora la vida buscaba la oportunidad en otro sitio. Los que se quedaron al resguardo del nido, los pajarillos cobardes que fueron pacientes, eran los que ahora podían volar y descubrir otros paisajes, otros tejados.

Yo entonces no lo pensaba, pero ahora sí: te planteas si merecerá la pena asomar la cabeza por el borde del nido. Puede que el secreto sea saber esperar el momento adecuado, saber cuándo puedes hacerlo porque si caes, podrás remontar el vuelo por tí mismo. Pero lo primero es lo primero: conseguir ser de color blanco y negro.

Duda

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Si echo una carta al buzón con mi dirección como destinatario, y la dirección del destinatario como remite ¿se la devolverían al “remitente” y por tanto, me saldría gratis enviar la carta?

Si el fin del mundo fuera ahora

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HolocaustoRecuerdo una tarde en la Cueva tomando café, estábamos unos cuantos y con eso de estar en el subsuelo nos empezamos a emparanoiar con que si hubiera un holocausto nuclear en ese momento, los allí presentes seríamos los únicos supervivientes. El desvarío siguió por qué papel tendría cada uno en la nueva sociedad, el plan para sobrevivir, repoblar la tierra y mil historias más. El caso es que desde ese día yo tengo a veces la costumbre de estar en un sitio y plantearme la misma pregunta: ¿si el mundo acabase ahora mismo y los aquí presentes fuéramos los únicos supervivientes, cómo sería la vida?

Y la verdad es que es bastante perturbador. Porque por ejemplo, si tuviera que elegir, no elegiría salvarme con mi familia. Sé que es duro, pero si hay que repoblar la Tierra la endogamia no es la mejor opción (a pesar de lo que cuenta la Biblia). Y siguiendo por ahí, salvarme con mis amigos pues sí, muy bien al principio porque nos dedicaríamos a pillar Ferraris y Porsches de los concesionarios y hacer carreras por las autopistas desiertas. Pero a la hora de la reproducción, mal rollo, es una de las reglas básicas de los tíos: no enrollarse con amigas. Tampoco me gustaría que el fin del mundo me pillase en el trabajo y nos salváramos sólo los de aquí. Porque seamos sinceros, aunque el tema reproducción estaría asegurado (al menos por la parte que me toca XD) es una movida estar ya para toda la vida “como en el curro”.

Pero joder, tampoco mola quedarte sólo en este mundo con desconocidos, con lo que a mí me cuesta integrarme en sitios nuevos. Por ejemplo, si me pillase en el metro, el grupo resultante sería de lo más extraño: 5 jubilados, 1 yupi trajeado, 3 obreretes con sus bocatas y un 4 malotillos de barrio. Hombre, los obreretes serían de utilidad para construir refugios (si consideramos que el fin del mundo acarrea la destrucción total de las construcciones urbanas), pero el resto serían parásitos a los que me tocaría mantener a mí.

Así que he decidido que ser uno de los pocos supervivientes a un holocausto global tiene más inconvenientes que ventajas. Aunque si tuviera que pasar, creo que prefiero que me pille en una cueva tomando café con los colegas, la verdad.

Dependencia

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Es una putada depender de alguien. Esa sensación de falta de libertad, de estar pendiente de que otra persona haga o te diga algo es algo que no todo el mundo aguanta. Yo creo que es uno de los motivos por el cual yo sigo solo, que me molesta mucho tener que esperar que alguien me confirme algo que le ofrezco, o me mire de esta u otra forma para darme por aludido de algo.

Las relaciones de pareja se basan irremediablemente en la dependencia mutua. Esas llamadas para no decir nada, o esas conversaciones contando las cosas más cotidianas como si fueran aventuras increíbles son meros vínculos de dependencia. Por eso yo veo muy difícil que tenga algún día un hijo. Sería tener a una persona, que además de ser la que más quieres, depende totalmente de tí. No me veo capacitado para eso, ni muchos menos.

A ver, que no digo que sea malo ser dependiente, de hecho yo estoy bastante harto de serlo tan poco. Es una putada, porque a ojos de mucha gente puedo parecer egoísta, o que no muestro mis sentimientos. Yo tengo una teoría, y es que la gente que no da muestras de afecto tiene más sentimientos que la media, lo cual no significa que las personas que sí muestran sus sentimientos no los sientan en realidad. He conocido varios casos que me lo confirman.

No lo sé,  yo lo veo así. Puede que cuando me toque depender de alguien deje de ser yo, puede que incluso me convierta en alguien mejor de lo que soy ahora. En el fondo puede que depender de alguien sea lo único bueno que se puede hacer en esta vida. Algún día os lo contaré…

Mentiras que nos cuentan por la TV

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Estoy bastante bastante harto de determinadas noticias con las que nos bombardean a diario. Yo tengo una costumbre muy odiosa, y es que soy bastante escéptico ante cualquier cosa medianamente extraña la primera vez que me la cuentan. Pero es que si me lo cuentan 200 veces entonces ya sí que no me lo creo ni de coña. Pues algo así me pasa con el dichoso tema del calentamiento global. Sobre todo últimamente que he visto algún documental y he leído opiniones de científicos que no están para nada de acuerdo en que la acción del hombre sea la responsable del supuesto cambio climático.

Está demostrado que el clima en la Tierra es cíclico y estamos justo en el límite de una nueva glaciación. Parece que el insignificante ser humano poco o nada tiene que ver en estos ciclos. En lugar de informarnos sobre la desigual distribución del agua, los alimentos y las medicinas en el Mundo, los medios nos intentan hacer creer que el principal problema mundial es algo de lo que posiblemente no tengamos culpa y que además no podemos evitar. Mientras que los líderes mundiales discuten sobre estas cosas (para parecer que hacen algo por la sociedad), el tercer mundo sigue ignorado y los verdaderos grandes males (que ellos mismos provocan) como la guerra y el hambre siguen matando a millones de personas.

Otro ejemplo de este estilo es el dichoso caso de Madeleine. Veamos, mueren cientos de personas en nuestras carreteras, hay dramas humanos que no somos capaces ni de imaginar, y nos tienen abriendo todos los informativos nacionales con un asunto de una simple desaparición. Que sí, que a todos nos conmueve que una niña desaparezca de los brazos de sus padres (actualmente los principales sospechosos), pero joder, es un reportaje para la crónica de sucesos del cutre-programa Gente (tan cutre como su página web, por cierto) y no para estar todo el puto día dando la brasa en los telediarios. Que se las traen los directores de informativos por cierto. En cada época del año hay reportajes que no pueden faltar: el de la vuelta al cole, el de la llegada de la primavera, el de qué frío hace en enero… todos ellos con imágenes de archivo de los años 90 (especialmente impactantes las de parejas revolcándose en los parques para el reportaje de la primavera). ¿A quién cojones les importan noticias que son totalmente innecesarias? Cualquiera puede comprobar que efectivamente, en enero hace un frío de la ostia.

Por mi parte, he dejado de ver los telediarios. No hay mejor forma para informarse que leer y leer en internet. Me fio más de alguien que escribe en su blog por gusto que de alguien que está cobrando un sueldo por dar una opinión, en la mayoría de los casos, dirigida desde arriba.

Si yo fuera rico

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Llevamos unas semanas en el trabajo haciendo una quinela conjunta, con la honrada ilusión de que nos toquen algunos eurillos. Es el primer sueño español, hacerse rico con la lotería. El segundo es, por supuesto, hacerse funcionario y tener piso propio. Como veo más fácil lo de la lotería, echo un par de eurillos a la causa cada semana. Nos devanamos los sesos votando en qué casilla ponemos un doble o un triple, con el consiguiente espectáculo en la cafetería del curro de voces en plan “el Almería es un 1 fijo, que mi novia es de allí” o “te vamos a echar de la peña por no ponerle que gana al Madrid”.

Pero las verdaderas pasiones se desatan cuando empezamos a hablar de lo que haríamos si nos tocara una cantidad escandalosamente grande de dinero. En la quiniela es difícil, pero pongamos que un día te encuentras de la noche a la mañana con 10 millones de euros más en el banco. Hay dos tipos de personas en el Mundo: los que saben que hacer con esa cantidad escandalosamente grande y los que no. Yo me incluyo humildemente entre los que no tendrían ni puta idea de qué hacer con ese boleto premiado. Vale, sí, lo primero ir al banco, pero una vez allí ¿qué? ¿Te fías de esos chupasangres que te han sacado hasta el último centimillo de tu mísero sueldo mileurista? Teoricamente deberían hacerte una felación según entras por la puerta, pero no cabe duda de que te seguirán robando aunque ahora seas cliente VIP.

Ya has ingresado el boleto en el banco. Supongo que te darán un dinerillo “para ir tirando” hasta que termines de cobrar tu premio de la administración. ¿Y ahora qué? Eres un pardillo con pasta y evidentemente no estás acostumbrado. Cómo somos así de simples, lo primero será un coche, el más caro y grande que veamos. Pero a mí no me convence ir a por el primero que vea, yo quiero mi 911 Turbo personalizado y tendría que esperar medio año a que saliera de la factoría Porsche. Entretanto, habrá que desaparecer antes de que familiares y amigos buitres te esquilmen tus minolles. ¿Al Caribe? Demasiado fácil. Yo creo que probaría a intentar comprar una pequeña islita de la Polinesia, una de esas típicas con palmeras a 45º y nativas poniéndote un collar de flores según aterrizas.

Vale, ya estás en tu isla perdida de la mano de dios y con un Porsche que en una isla de 5km. cuadrados poco puede dar de sí. Felipe dice que si no tienes un avión no eres un verdadero rico. Vale, un avión. Ahora tengo la movilidad que necesito, habrá que recorrerse los rincones más exclusivos del planeta, empezando por supuesto por Mónaco. Allí se pueden reclutar unas churris que alegren un poco el cotarro en la islita, porque ser rico y no tener churris en bikini reboloteando a tu alrededor no tiene gracia. Y ya que paso por allí, una casita en la Costa Azul, para pasar el verano. Cosa idiota, por otra parte, ya que durante el año vivo en una paradisiaca isla del Pacífico, pero así somos los ricos.

El caso es que después de ese par de años de derroche, al final te acabas apalancando en alguna de las suites de tu castillo escocés. Y sigues teniendo a las churris (aunque las veteranas de más de 25 años van dejando su sitio a las nuevas generaciones), pero tu imaginación ya no da más de sí. Y entonces es cuando empiezas a gastar el dinero en gilipolleces como cuadros y áticos en Nueva York donde nunca vivirás. Y ya está, la vida sería más fácil, pero en el fondo más aburrida. Que sí, que sería imbécil si rechazara esa vida, pero en el fondo los ricos no son tan distintos a nosotros, yo creo que en el fondo nos tienen un poquillo de envidia (aunque nada comparado a la que sentimos nosotros por ellos).

Música: Si Yo Fuera Rico – Espléndida versión del rey de la rumba: Peret.

PD: el próximo post irá dedicado al premio Blog Solidario que me ha sido otorgado. No me lo creo ni yo!

Alienígenas: teorías y conspiraciones

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Como ya conté hace unos días, estoy viendo a pasos acelerados la serie Roswell (ya voy por la tercera temporada, es lo que tienen las vacaciones). Mientras espero a que sigan llegando los capítulos a mi Incoming he estado echando un ojo en la Wikipedia sobre el tema de la supuesta colisión de un OVNI en Roswell, Nuevo México (EEUU) en julio 1947. Aquí, los hechos.

El 5 de julio de 1947 un granjero de Roswell comunica al sheriff del pueblo que en su rancho se ha estrellado un artefacto y le ha dejado las matas de tomates echas polvo. A partir de ahí, la USAF (la fuerza aérea de Estados Unidos) se hace cargo del asunto. Algo habría que esconder, qué pillines. El caso es que desde el primer momento hay periodistas que, no sé si en busca de notoriedad o en honor a la auténtica verdad, dicen que muchos testigos vieron que se estrellaba en las inmediaciones del pueblo lo que comúnmente llamamos un “platillo”. Algunos dicen haber vistos fragmentos de la colisión consistentes en un material metálico ultrafino indeformable, irrompible e ignífugo. La explicación oficial fue en aquel momento que un globo meteorológico se había precipitado al suelo.

Sobre 1978 dos investigadores sacaron a la luz varias entrevistas con militares que supuestamente participaron en el encubrimiento. Varios de ellos aseguraban haber llevado los restos recuperados a la mítica Área 51 donde se valieron del estudio de estos materiales para el desarroyo militiar y espacial del país.

En 1994 y 1997 se desclasifican informes secretos de la USAF que explican que lo que verdaderamente se recuperó de aquel rancho de Nuevo México eran los restos de un globo parte de un proyecto secreto denominado Proyecto Mogul. Al parecer consistía en un plan para espiar (como no) a los rusos en sus pruebas nucleares. Estos bichos detectaban las ondas sonoras de dichas pruebas desde la estratosfera para chivarse al tío Sam.

En 1995 un productor llamado Ray Santilli sacó a la luz un vídeo perteneciente a la autopsia a uno de los supuestos cadáveres extraterrestres recuperados en Roswell en 1947. Ese vídeo es cutre a más no poder, y no sé si en 1995 engañó a alguien pero a día de hoy da tanta vergüenza ajena que me niego a enlazarlo (aunque confirmo que está en Youtube, además en versión completa de unos 15 minutos). El propio creador del vídeo reconoció posteriormente su falsedad.

Bien, ahora lo que yo pienso. Partamos de la base que rige todos los aspectos de mi vida: soy escéptico ante absolutamente todo. Creo que la mejor forma de enfrentarse a cualquier conocimiento, persona o cualquier actividad nueva es el escepticismo. El caso es que ninguna de las teorías me convence plenamente.

  • Teoría conspirativa-alienígena. No me convence por un motivo evidente: ¿a qué vendría el secretismo del gobierno de Estados Unidos por ocultar este descubrimiento al mundo? Vale que puede que les haya servido para aprovecharse tecnológicamente de lo que supuestamente allí descubrieron, pero siendo un poco serio, tampoco es que ellos tengan un super-material para sus aviones militares. Están hechas de acero como las demás y se piñan igualmente. Hay que reconocer que a todos nos emociona pensar que sí, que allí se econtró algo, y es un motivo más para desconfiar de una administración ya de por sí turbia (la más turbia del mundo occidental diría yo), pero es que tampoco nos aportan ninguna prueba contrastada, sólo indicios y eso para mí no llega ni a la categoría de “teoría”.
  • Teoría oficial. No me convence precisamente por eso, por ser oficial. Que sí, que los documentos desclasificados dejan claro que aquello era un globo de un proyecto secreto, pero a quién queremos engañar, son el ejército americano, cualquiera se fía de lo que estos tíos sacan a la luz. Es más, opino firmemente que son parte organizativa del “circo” en torno al fenómeno Roswell. Una forma discreta de desprestigiar a los que les acusan de conspiradores (¿quién va a creer a cuatro colgaos disfrazados de hombrecillos verdes?)

Creo que allí realmente pasó algo turbio. Puede que ni siquiera tenga que ver con extraterrestres o con globos espías. Creo que esa gente nos oculta muchísimas cosas que nos pondrían los pelos de punta y dejarían en nimiedades hechos como estos. Dejemos que los catetos de ese pequeño pueblo perdido de Nuevo México disfruten de su fama desplumando a los turistas que pasan por allí. Porque, seamos realistas, unos seres capaces de cruzar el Universo en artefactos ultra-sofisticados no serían tan imbéciles para acabar estrellándose en el desierto ¿o sí? Quién sabe…

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